El Cubismo
Es el movimiento más significativo
y transcendente de la historia de la pintura occidental desde el Renacimiento,
por lo que tiene de ruptura con la estética clásica, el concepto de belleza y
las nuevas formas de observar la naturaleza. Su visión del arte es tan
radicalmente diferente que conmocionó todo el mundo del arte. A partir del
cubismo, el concepto de arte y de belleza cambia radicalmente, nada se podrá
hacer igual, y las obras anteriores se mirarán de otra forma.
fue un movimiento artístico desarrollado
entre 1907
y 1914,
nacido en Francia
y encabezado por Pablo Picasso, Georges
Braque y Juan Gris. Es una tendencia esencial pues da
pie al resto de las vanguardias europeas del siglo XX.
No se trata de un ismo más, sino de la ruptura definitiva con la pintura
tradicional.
El cubismo es considerado la primera vanguardia,
ya que rompe con el último estatuto renacentista vigente a principios del siglo XX,
la perspectiva.
En los cuadros cubistas, desaparece la perspectiva tradicional. Trata las
formas de la naturaleza por medio de figuras geométricas,
fragmentando líneas y superficies. Se adopta así la llamada «perspectiva
múltiple»: se representan todas las partes de un objeto en un mismo plano.
El cubismo tuvo como centro neurálgico la ciudad
de París, y como jefes y maestros del movimiento figuraban los españoles Pablo
Picasso y Juan Gris y los franceses Georges Braque y Fernand Léger. Como arte
es un nuevo lenguaje y una nueva estética, un replanteamiento integral de la
pintura y las artes plásticas. Hasta el momento, ni los más radicales fovistas
se habían atrevido a romper con el lenguaje convencional y sensitivo que
representaba, en mayor o menor grado, la naturaleza, desde los tiempos griegos.
Pero el cubismo rompe con todo eso; es un arte mental no sólo en las formas
sino en la concepción de la obra. Para comprender un cuadro hay que pensarlo. Hará un replanteamiento de la obra de arte, de lo que son las formas, de la luz, la perspectiva, el movimiento, el volumen, el espacio, el color, etc. Todo ello exige del espectador un esfuerzo mental para reconstruir la figura, que no se observa a simple vista. En el cubismo no es el color, sino la línea la que crea la figura y compone el cuadro. Sus obras no son producto de la casualidad sino de un proceso de creación meditado y consciente.
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